Es indudable los
retos e infinidad de obstáculos que se tienen al momento de asumir la
administración de una unidad educativa en educación regular, retos y obstáculos
que van desde las relaciones sociales de la comunidad, el contexto socio
económico, las necesidades de mobiliario y/o infraestructura de la misma y el
perfil técnico pedagógico del administrador. Y ante todas esas adversidades, el
liderazgo del director o gestor educativo, como ahora se tiende a llamarlo, es
crucial para sacar adelante una administración educativa en favor de la
comunidad educativa.
Cuando hablamos de administración educativa, nos estamos refiriendo a la gestión y organización de los principios, fines y objetivos del sistema educativo plurinacional, que en este caso vamos a referirnos en educación regular, misma que está dirigida a niños, adolescentes y jóvenes, desde la educación inicial hasta la secundaria.
En este sentido el
liderazgo en la administración educativa dentro del subsistema de Educación
Regular en Bolivia es fundamental para garantizar una educación de calidad,
equitativa y transformadora, conforme a los principios establecidos en la Ley
N° 070 “Avelino Siñani - Elizardo Pérez, desde distintas dimensiones clave como la de
asegurar el derecho a la educación, optimizar los pocos y escasos recursos
físicos y humanos, mejorar la calidad educativa dentro de la unidad, promover
la equidad entre los estudiantes y maestros, fortalecer la participación social
de todos los actores de la comunidad.
Por lo tanto, el director o
directora de una unidad educativa en el subsistema de Educación Regular en
Bolivia debe estar profundamente alineado con el Modelo Educativo Socio
comunitario Productivo (MESCP), y al mismo tiempo responder a las exigencias
de un liderazgo escolar efectivo que impulse la calidad educativa y la
transformación social.
Así pues, este
administrador y/o gestor educativo debe desarrollar un perfil que combine dimensiones
técnicas, pedagógicas, éticas y comunitarias, acorde a la normativa
boliviana y a las buenas prácticas internacionales en liderazgo educativo como
ser: Dimensión Pedagógica, Dimensión Comunitaria y Sociopolítica, Dimensión
Ética y Valorativa, Dimensión Técnica y de Gestión, Dimensión de Liderazgo
Transformacional.
Finalmente, el director o directora de una unidad educativa debe ser más que un administrador escolar: es un líder comunitario, pedagógico y ético, capaz de construir un proyecto educativo colectivo, transformar la realidad desde la escuela y garantizar el derecho a una educación liberadora y contextualizada, aprovechando al máximo los recursos físicos y humanos para transformar la realidad social de los miembros de la comunidad.